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Esperanza de vida y salud condicionantes actuales de la Seguridad Social

Esperanza de vida y salud condicionantes actuales de la Seguridad Social

A mediados del siglo XX con la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Convenio sobre Seguridad Social,[1] se generalizó la necesidad de dar protección de la sociedad mediante una serie de medidas públicas a los individuos y los hogares, para asegurar el acceso a la asistencia médica y garantizar la seguridad del ingreso, en particular en el caso de vejez, desempleo, enfermedad, invalidez, accidentes del trabajo, maternidad o pérdida del sostén de la familia”.

La cobertura en seguridad social, contemplada el Convenio número 102, se agrupadas en nueve prestaciones:

  1. Asistencia médica;
  2. Prestaciones monetarias por enfermedad;
  3. Prestaciones por desempleo;
  4. Prestaciones por vejez;
  5. Prestaciones por accidentes del trabajo y enfermedades profesionales;
  6. Prestaciones familiares;
  7. Prestaciones de maternidad;
  8. Prestaciones de invalidez; y,
  9. Prestaciones de sobrevivencia.

Con excepción de la prestación de desempleo, las restantes ocho guardan relación con hechos biológicos del ser humano y tienen repercusión en desequilibrios económicos y sociales por la reducción de ingresos del trabajador.

El eje central del Observatorio Interamericano de Protección Social 2016 se centra en el análisis en dos condiciones del ciclo de vida: la capacidad funcional del individuo y la esperanza de vida de la población, elementos relacionados en forma directa con la salud, entendida esta última como “el estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” (OMS).

El Observatorio en su edición 2016, se presenta por región, subregión y país, y desglosa los indicadores por segmento de edad, sexo y prevalencia por factor de riesgo y causa de muerte, tal como lo establece el mandato de la IV Reunión Extraordinaria de la CISS en Sao Paulo, Brasil.

La información sobre la esperanza de vida y salud como condicionantes de seguridad social considera a la totalidad de la población, ya que estas están determinadas por toda la población del país, que en un óptimo debe contar con algún tipo de cobertura de seguridad social.

El análisis se presenta por de región CISS y por subregiones CISS, ajustadas a partir de las características demográficas, movilidad laboral y salud, lo que permite contar con un mejor observatorio de los comportamientos y tendencias de los indicadores seleccionados.

La seguridad social se reconoce como necesaria y se e impulsada en todos los países que integran la Conferencia Interamericana de Seguridad Social, pero presenta diferentes niveles de cobertura, formas de organización y madurez, resultado de las condiciones económicas, sociales y políticas de cada nación. Por tal motivo, la agrupación en subregiones nos da un acercamiento de las características que guardan y las principales tendencias pero no es sustitutiva del análisis específico por país.

En el caso de la subregión América Central se incluye a México, debido a que el análisis del tema de factores de riesgos prevenibles por sexo y edad a los que se enfoca el Observatorio 2016 y las investigaciones y estudios de la carga de la enfermedad y factores de riesgo por sus características epidemiológicas y demográficas, lo ubican en América Central y no en América del Norte.

La región CISS está integrada por 37 países del hemisferio americano, agrupados en cinco subregiones.

Por subregión, el 39.6% de la población radica en América del Norte, el 30% en el Cono Sur, el 18% en América Central, 11.7% en América Andina y el 0.1% en el Caribe.

Es importante considerar que el 82% de la población del hemisferio se encuentra concentrada en seis países: Estados Unidos, Brasil, México, Colombia, Argentina y Canadá; y el restante 18% se encuentra distribuido en 31 países.

Por región en el mundo, la esperanza de vida en la región CISS de 77 años es la más alta en el mundo, seguida por la Europa y el pacífico oeste, con 76 años y la más baja se encuentra en África (OMS 2013).

Con excepción de Haití (63 años) y Bolivia (68 años), la esperanza de vida en el hemisferio americano se encuentra dentro los parámetros conseguidos en los países con ingresos medio altos y altos del mundo. En este resultado  importante las políticas de protección y seguridad social instrumentadas han tenido una importante función.

Mapa 1

Indicadores socioeconómicos por región y subregiones CISS

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Fuente: Observatorio Interamericano de Protección Social, CISS con datos del Banco Mundial, Organización Mundial de la Salud, e Índice de Desarrollo Humano, 2013-2015.

Curso de vida y Seguridad Social

La vida de la persona está determinado por condiciones biológicas y el entorno económico, político, social y cultural que moldea a la sociedad y la persona misma.

La trayectoria de vida abarca una variedad de ámbitos o dominios (escolaridad y formación, trabajo, reproducción, movilidad laboral y retiro) que son interdependientes, en el cual la seguridad social asume un papel importante para que la persona pueda tener una trayectoria de vida que le permita contar con las mejores oportunidades posibles para su óptimo desarrollo. (Elder y Shanahan 2006) [2]

Gráfica 1

Curso de vida y seguridad social

Graf-01Fuente: Observatorio Interamericano de Protección Social, CISS.

Existen dos componentes que, independientemente de los arreglos institucionales, son condicionantes de la seguridad social: la esperanza de vida que se refiere a poblaciones y la capacidad funcional del organismo relacionada con las características biológicas del ser humano.

Esperanza de vida al nacer

La esperanza de vida de los humanos no es un concepto estático, ha variado a lo largo de su existencia, principalmente porque ha mejorado la salud de los individuos y disminuido la mortalidad. En la Edad Media la esperanza de vida era de 35 años. En el siglo XIX alcanzó en promedio los 40 años. Es hasta la segunda mitad del siglo XX que se ubica entre los 50 y 65 años por el avance de la medicina, la creación de condiciones de vida más favorables, y la seguridad social, entre otras. En la primera década del siglo XXI a nivel global en el mundo se encuentra en 71 años y en algunos países ya es de 83 años.

La esperanza de vida es un indicador síntesis que guarda una relación directa con factores como el ingreso, los servicios de salud, categorías laborales, alcances de la seguridad social y muestra las diferencias sociales actualmente entre sexos, estratos económicos, países y calidad de vida.

En la región CISS la esperanza de vida al nacer (EVN) muestra diferencias importantes por subregión. La EVN en América del Norte es de 79.3 años, en América Andina de 76.4, el Cono Sur de 75.4, en América Central de 74.7 y en el Caribe de 72.2 años.

Gráfica 2

Esperanza de vida al nacer

Screen Shot 2016-09-07 at 1.59.02 PMFuente: Observatorio Interamericano de Protección Social, CISS con información de la Organización Mundial de la Salud, 2015.

Esperanza de vida saludable

Para medir con mayor certeza la calidad de vida de las personas, sobre todo de las mayores de 60 años resultado de un aumento de la expectativa de visa se creó el indicador de “Esperanza de Vida Saludable” que muestra el número de años que una persona de un país en promedio puede vivir con salud completa, descuenta los años vividos con alguna enfermedad o dolencia incapacitante a edad avanzada o muerte prematura.

La población del hemisferio americano en promedio por enfermedad, dolencia incapacitante o muerte prematura pierde 10 años de vida saludable y su calidad de vida disminuye significativamente. El 13.4% de los años de vida de los habitantes del Caribe y el 15.8% de los del Cono Sur, los viven en condiciones menos satisfactorias.

Tabla 1

Esperanza de vida saludableScreen Shot 2016-09-07 at 2.03.43 PM

Fuente: Observatorio Interamericano de Protección Social, CISS con información de la Organización Mundial de la Salud, 2015.

Envejecimiento de la población

El envejecimiento de población en el hemisferio americano se está constituyendo como un factor importante para la sostenibilidad de las economías y la seguridad social en las próximas décadas.

La mediana de edad promedio en el hemisferio es de 32 años, el 40% de los países de la región CISS su mediana está por arriba del promedio del hemisferio. Particularmente los países en desarrollo del hemisferio están manifestando una tasa de envejecimiento muy rápida. Mientras que el envejecimiento de la población les llevó a los países desarrollados entre 100 y 150 años, en los países en desarrollo de América está sucediendo en una cuarta parte de tiempo sin las mismas condiciones de desarrollo económico.

Gráfica 3

Mediana de edad por país

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Fuente: Observatorio Interamericano de Protección Social, CISS con información de la Organización Mundial de la Salud, 2015.

 

Por subregión, América del Norte tiene una mediana de edad de 37.3 años, Cono Sur 30.3 años, Caribe 29.6 años, América Andina 26.8 años y América Central 25.9 años.

Del total de países que integran el hemisferio americano, 10 de ellos ya presentan etapas de envejecimiento avanzado y muy avanzado.

Tabla 2

Etapas de envejecimiento

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Índice de envejecimiento: Mayores de 60 años con relación a menores de 15 años. Etapa de Envejecimiento: Es la combinación de Índice de Envejecimiento y la Tasa Global.
Fuente: Observatorio Interamericano de Protección Social, CISS con datos de “El envejecimiento y las personas de edad. Indicadores para América Latina y el Caribe, Separta, Asdi, CEPAL” 2011.

Esperanza de vida de mayores de 60 años

La mayor esperanza de vida combinada con la disminución de la natalidad y un rápido envejecimiento de la población se ha convertido en el mayor reto en los próximos años para garantizar seguridad y protección social sostenible.

En el hemisferio americano la población mayor de 60 años pasará de 133 millones en 2013 a 285 millones en 2050. De representar el 14.1% de la población total en el hemisferio en 2013 al 25% en 2050.

En la región esperanza de vida de las personas mayores de 60 años es de 23.5 años; es decir, que tienen altas posibilidades vivir hasta los 83 o más años. Sin embargo, es altamente probable que en los últimos 10 años su calidad de vida no sea buena por discapacidades asociadas a la vejez y por enfermedades crónicas degenerativas causadas por el estilo de vida no saludable o la edad.

Además de ser un referente biológico, el envejecimiento se asocia a diversas consideraciones de tipo sociodemográfico, económico, político, cultural y subjetivo; cada una de ellas complica la lectura del proceso y supone un impacto multifacético en el envejecimiento.

Gráfica 4

Esperanza de vida mayores de 60 años

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Fuente: Observatorio Interamericano de Protección Social, CISS con información de la Organización Mundial de la Salud, 2015.

Los mayores de 60 años en el hemisferio americano en promedio vivirán el mismo número de años independientemente del nivel de desarrollo del país, lo que representa un importante reto para las economías menos favorecidas

Capacidad funcional del organismo y factores de riesgo prevenibles

El carácter biológico de los individuos los hace vulnerables en todo el curso de vida, desde la infancia hasta la vejez. La salud es un recurso que permite a la persona llevar una vida productiva en lo individual, social y económico.

En toda sociedad existen comunidades, grupos de individuos, familias o personas que por su condición presentan más posibilidades que otros, de sufrir enfermedades, accidentes y muertes prematuras. En la diminución de la vulnerabilidad de estos colectivos e individuos, la seguridad social ha jugado históricamente un papel importante para disminuir en lo posible estos riesgos.

Los factores de riesgo biológicos, ambientales (físico o sicosocial) y económicos ha cambiado en el tiempo. En la actualidad, las enfermedades no transmisibles y sus factores de riesgo, han cobrado especial relevancia por su magnitud, impacto en la calidad de vida de las personas y la sostenibilidad de los sistemas de seguridad social a mediano plazo.

Las enfermedades no transmisibles en el hemisferio americano representan el 78.3% de las defunciones, seguidas por 11.1% por lesiones y 10.6% por enfermedades transmisibles.

América Andina y América Central son las subregiones con más altos niveles de regiones que siguen teniendo un alto nivel muertes por lesiones (intencionales y no intencionales).

Mientras que las enfermedades transmisibles observan un peso relativo mayor en la América Andina (17.1%), Cono Sur (13.0%) y América Central (12.7%), estas enfermedades están tienen una alta correlación con el nivel de desarrollo del país.

Gráfica 5

Defunciones por tipo de enfermedad (Porcentaje)

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Fuente: Observatorio Interamericano de Protección Social, CISS con información de la Organización Mundial de la Salud, 2015.

El impacto de la salud en los sistemas de seguridad social

La cobertura en salud es uno de los ejes estructurales de la seguridad social, la cual cada vez demanda más recursos humanos y económicos principalmente por el incremento de la esperanza de vida y la transición epidemiológica, relacionados con la salud pública.

Para la seguridad social la diferencia de la esperanza de vida por sexo es importante; mientras la esperanza de vida de los hombres es de 74 años, el de las mujeres llega a los 80 años, con una diferencia de 5 años más en las mujeres. Esta última población es más vulnerable por su menor participación en el mercado laboral o mayor dependencia.

De acuerdo al indicador “año de vida ajustado por discapacidad” (AVAD) que mede de la cantidad total carga de la enfermedad, expresada como el número de años perdidos debido a la mala salud, discapacidad o muerte prematura, en los últimos 20 años en la región se ha observado una importante disminución de los años de vida perdidos por muerte prematura, que se ha reflejado en un incremento sustancial en los años de vividos con discapacidad.

Tabla 3

Años de Vida Saludable Perdidos 2010 vs 1999

Screen Shot 2016-09-07 at 2.10.46 PM

Fuente: Observatorio Interamericano de Protección Social, CISS con información de la Carga Global de la Enfermedad, Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud, generando evidencia, WA: IHME, 2015.

Los sistemas de seguridad social en materia de salud se están enfrentado a tres enfermedades no transmisibles, que tienen características de epidemia y por su impacto en la calidad de vida de las personas y altos costos requieren de una atención especial, que son las enfermedades cardiovasculares, los cánceres y la diabetes.

Es importante considerar que el envejecimiento no es la causa de estas enfermedades. Sin embargo, el envejecimiento si conlleva una disminución progresiva en la capacidad de defensa del organismo contra estas enfermedades.

En el menor de los casos la existencia de predisposición genética tendrá su manifestación en el transcurso de la vida desde su nacimiento. Pero la mayoría se deriva de un comportamiento no sano al pasar de los años causarán los impactos ya conocidos.

Los factores de riesgo como la alta presión arterial, el sobrepeso y obesidad, y altos niveles de glucosa en la sangre, controlables y en evitables pueden disminuir a mediano plazo la prevalencia de dichas enfermedades.

Las enfermedades cardiovasculares ocupan el primer lugar de causa de muerte por factores prevenibles. Por subregión el Caribe presenta una prevalencia que otras subregiones.

Gráfica 6

Enfermedades Cardiovasculares por subregión y rango de edades

(Prevalencia por cada 100,000 defunciones 2013)

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Fuente: Observatorio Interamericano de Protección Social, CISS con información de la Carga Global de la Enfermedad, Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud, generando evidencia, WA: IHME, 2015.

Tabla 4

Enfermedades Cardiovasculares,

(Prevalencia por cada 100,000 defunciones 2013)

Screen Shot 2016-09-07 at 2.12.13 PM

Fuente: Observatorio Interamericano de Protección Social, CISS con información de la Carga Global de la Enfermedad, Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud, generando evidencia, WA: IHME, 2015.

Los cánceres se sitúan en el segundo lugar de importancia de muerte por factores de riesgo prevenibles. Las subregiones con mayor prevalencia son el Caribe, América del Norte y el Cono Sur.

Gráfica 7

Cánceres por subregión y rango de edades

(Prevalencia por cada 100,000 defunciones 2013)

Screen Shot 2016-09-07 at 2.13.03 PM

Fuente: Observatorio Interamericano de Protección Social, CISS con información de la Carga Global de la Enfermedad, Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud, generando evidencia, WA: IHME, 2015.

Tabla 5

Cánceres

(Prevalencia por cada 100,000 defunciones 2013)

Screen Shot 2016-09-07 at 2.13.43 PM

Fuente: Observatorio Interamericano de Protección Social, CISS con información de la Carga Global de la Enfermedad, Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud, generando evidencia, WA: IHME, 2015.

La diabetes ya se encuentra en el tercer lugar de importancia por factores de riesgo prevenibles. La prevalencia de dicha enfermedad aun y cuando presenta la misma tendencia en el hemisferio, las tasas de crecimiento son diferentes por subregión.

Gráfica 8

Diabetes por subregión y rango de edad

(Prevalencia por cada 100,000 defunciones, 2013)

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Fuente: Observatorio Interamericano de Protección Social, CISS con información de la Carga Global de la Enfermedad, Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud, generando evidencia, WA: IHME, 2015.

Tabla 6

Diabetes

(Prevalencia por cada 100,000 defunciones 2013)

Screen Shot 2016-09-07 at 2.15.06 PM

Fuente: Observatorio Interamericano de Protección Social, CISS con información de la Carga Global de la Enfermedad, Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud, generando evidencia, WA: IHME, 2015.

El análisis por subregión permite un acercamiento a las tendencias generales de las causas y efectos de los condicionantes de la Seguridad Social. Sin embargo, este análisis no es sustitutivo del análisis por país, ya que cada uno de ellos, por sus condiciones económicas, sociales, políticas, culturales y organizacionales acordes a su desarrollo histórico, presenta un comportamiento diferente de sus indicadores. En el apartado anexo del Observatorio Interamericano de Protección Social encontrara la base de datos por país utilizada para elaborar la información por región y subregión.

[1] En la Declaración Universal de Derechos Humanos, se estableció que “Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad. (Art. 22, Declaración Universal de los Derechos Humanos, diciembre de 1948); y el “Convenio sobre Seguridad Social” adoptado en 1952 y que entró en vigor en 1955.

[2] Elder, Glen y Michael Shanahan (2006) “The Life Course and Human Developmet”, Handbook of the Life Curse, New York: Springer. Citado en Revista Latinoamericana de Población, vol. 5, num. 8, enero-junio 2011.

 

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