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“Queremos construir un nuevo paradigma sobre el bienestar, que supere las concepciones actuales, que rompa con las limitantes contemporáneas y que ayude a subsanar las desigualdades sociales y a construir un mundo mucho más igualitario, con una única misión: impulsar la seguridad social para el bienestar de los pueblos de América”.

Así lo aseguró Gibrán Ramírez Reyes, Secretario General de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS), durante el evento con motivo de los 100 días de Gestión al frente de dicho organismo internacional, al que también asistieron Luisa María Alcalde, Secretaria de Trabajo y Previsión Social del Gobierno de México y Germán Martínez Cázares, director del Instituto Mexicano del Seguro Social y también presidente de la CISS, entre otros.

Durante su intervención, Ramírez Reyes señaló que la refundación de la CISS se concentra en tres ejes principales: 1) impulsar actividades para ser nuevamente un referente nacional e internacional; 2) reorganizar administrativamente a la institución; y 3) mejorar los canales de comunicación.

En presencia de titulares de diferentes carteras de Estado, miembros del cuerpo diplomático, respresentantes de organismos internacionales, funcionarios públicos y directores de varios medios de comunicación, Ramírez Reyes enfatizó en la necesidad de reposicionar a la Conferencia.

“La CISS busca recuperar la investigación, desarrollar asistencias técnicas que necesitan los países miembros y reposicionarla como centro de debate sobre el bienestar. Para la reorganización administrativa se detectaron las irregularidades y se hizo reingeniería institucional para sanar las finanzas de la institución, reducir el gasto y acabar con los excesos de la gestión anterior.Finalmente, fortalecemos el área de comunicación como mecanismo de acercamiento a la membresía, los organismos internacionales y la ciudadanía en general”, explicó.

El Secretario General denunció las condiciones administrativas en las que recibió la CISS, tales como la inexistencia de lineamientos claros para ejercer los recursos; vacíos legales que obstaculizaban la transparencia y favorecían la nula justificación de erogaciones; adquisiciones y contrataciones con sobreprecios del 300%; bonos de productividad por más de 250 mil pesos; además de gratificaciones y compensaciones injustificadas que significaron más de 2 millones 500 mil pesos.

“El cinismo era tal que el organismo sólo contaba con un investigador, por ello era imposible que se cumpliera con la función esencial de generar rutas programáticas sólidas para que los países miembros pudieran enfrentar los problemas políticos, económicos y sociales del siglo XXI. Sin embargo, a pesar de eso, había un despilfarro de presupuesto”, dijo.

Hoy, existe un equipo completo de investigadores dedicados a áreas como  Actuaria; Demografía, Políticas Públicas; Antropología de la salud, entre otros temas. El fortalecimiento de las áreas sustantivas del organismo internacional ha sido posible gracias a una nueva política salarial y la reducción de sueldos; del Secretario General, casi a la tercera parte, y del personal directivo, a la mitad, comparados con lo percibido por sus antecesores.

Ramírez explicó que debido a esta etapa crítica, la Conferencia nunca pudo encontrar el camino para enfrentar estos nuevos retos, corrompiéndose por completo, sobre todo en los últimos 3 años.

“La CISS dejó de ser un referente para el diálogo internacional. Perdió la importancia que había construido durante mucho tiempo y descuidó de manera importante la relación con los países miembros y organizaciones afines. De ser un organismo prestigioso, pasó a ser uno opaco, desconocido y con muy poca capacidad para influir en los temas de seguridad social”, indicó.

Por ello, reiteró su compromiso de devolverle a la CISS un papel fundamental en lo que a seguridad social del continente se refiere.